miércoles, 27 de enero de 2010

Esperando a los bárbaros

Nuevamente visitan mi mailera los mensajes agoreros al estilo Arnoldo Pérez Manija. En este caso me alertan de un "Corralito 2" que se utilizaría para financiar el Fondo del Bicentenario, bla, bla, bla.
El "Corralito 2" se produciría dentro de 15 días. Así que guardo los mails, y espero 15 días. No, espero un mes.
Y si entonces no hubo corralito ni nada que se le parezca, voy a responder a los remitentes de tan ominosas predicciones con un poema de Cavafis. Aunque posiblemente no me entiendan.

Esperando a los bárbaros

¿Qué esperamos reunidos en la plaza?

Es que llegan los bárbaros.

¿Por qué hay tan poca actividad en el Senado?
¿Por qué los senadores- sentados- no legislan?
Porque hoy llegan los bárbaros.

¿Qué leyes dictarían ya los senadores?
Cuando lleguen las dictarán los bárbaros.

¿Por qué el emperador se ha levantado tan temprano
y en la puerta principal de la ciudad está sentado
tan solemne, en su trono, y coronado?
Porqué hoy llegan los bárbaros.
Y nuestro emperador está esperando para recibir a su jefe.
Incluso ha preparado un pergamino para él.
Y en él le ha conferido nombramientos y títulos sin cuento.

¿Por qué nuestros dos cónsules y los pretores han salido
hoy con sus togas recamadas de púrpura?
¿Por qué esos brazaletes de tantas amatistas
y anillos de esmeraldas destellantes?
¿Por qué empuñan bastones tan preciosos
labrados bellamente en oro y plata?
Porque hoy llegan los bárbaros.
Y esas cosas deslumbran a los bárbaros.

¿Por qué los dignos oradores no vienen como siempre
a lanzar sus discursos, a soltar peroratas?
Porque hoy llegan los bárbaros
Y elocuencia y arengas les aburren.

¿Por qué surge de pronto esa inquietud y confusión?
(¡Qué gravedad las de esos rostros!)
¿Por qué rápidamente calles y plazas se vacían
y todos vuelven a casa pensativos?

Porque ya ha anochecido y no llegan los bárbaros.
Y desde las fronteras han venido algunos
diciéndonos que no existen más bárbaros.
Y ahora ya sin bárbaros, ¿qué será de nosotros?
Esos hombres eran una cierta solución.

C. P. Cavafis

1 comentario:

Anónimo dijo...

ah, kavafis