miércoles, 27 de enero de 2010

Encuesta popular

Resulta.
Resulta que estuviste diez años en pareja con alguien, y que pasaste por operaciones, tratamientos, humillantes rechazos de especialistas ("yo con vos no puedo hacer nada"), incontables evatests negativos, te ilusionaste todos los meses y todos los meses lloraste.
Durante esos años, tu pareja y vos se refirieron al soñado retoño con un apodo particular. Supongamos, "Pochoclito". As in, cuando nazca el Pochoclito, al Pochoclito lo vamos a obligar a estudiar música, qué lindo está ese jogging para el Pochoclito, etc.
Finalmente, no tuviste más remedio que resignarte a ser una freak de la naturaleza, incapaz de algo tan básico como la reproducción, algo que está incluso al alcance del mosquito del dengue o de una portulaca, o de Elisa Carrió sin ir más lejos.
La pareja se terminó, y el muchacho en cuestión formó nueva pareja (duele, pero... bué, hay que aceptarlo). Por supuesto, la nueva novia del muchacho quedó embarazada en menos que garca un Cobos (duele un poquito más, pero... bué, hay que aceptarlo).
Y aquí llegamos al quid de la cuestión.

Pregunta: cómo llaman el muchacho y su novia al niño en gestación?
Respuesta: "Pochoclito".

Y aquí la encuesta: qué corresponde hacer con el muchacho?
Opción A: Mandarle urgente el teléfono de un psicólogo.
Opción B: Mandarle urgente un sicario colombiano.

Acepto ideas.

Esperando a los bárbaros

Nuevamente visitan mi mailera los mensajes agoreros al estilo Arnoldo Pérez Manija. En este caso me alertan de un "Corralito 2" que se utilizaría para financiar el Fondo del Bicentenario, bla, bla, bla.
El "Corralito 2" se produciría dentro de 15 días. Así que guardo los mails, y espero 15 días. No, espero un mes.
Y si entonces no hubo corralito ni nada que se le parezca, voy a responder a los remitentes de tan ominosas predicciones con un poema de Cavafis. Aunque posiblemente no me entiendan.

Esperando a los bárbaros

¿Qué esperamos reunidos en la plaza?

Es que llegan los bárbaros.

¿Por qué hay tan poca actividad en el Senado?
¿Por qué los senadores- sentados- no legislan?
Porque hoy llegan los bárbaros.

¿Qué leyes dictarían ya los senadores?
Cuando lleguen las dictarán los bárbaros.

¿Por qué el emperador se ha levantado tan temprano
y en la puerta principal de la ciudad está sentado
tan solemne, en su trono, y coronado?
Porqué hoy llegan los bárbaros.
Y nuestro emperador está esperando para recibir a su jefe.
Incluso ha preparado un pergamino para él.
Y en él le ha conferido nombramientos y títulos sin cuento.

¿Por qué nuestros dos cónsules y los pretores han salido
hoy con sus togas recamadas de púrpura?
¿Por qué esos brazaletes de tantas amatistas
y anillos de esmeraldas destellantes?
¿Por qué empuñan bastones tan preciosos
labrados bellamente en oro y plata?
Porque hoy llegan los bárbaros.
Y esas cosas deslumbran a los bárbaros.

¿Por qué los dignos oradores no vienen como siempre
a lanzar sus discursos, a soltar peroratas?
Porque hoy llegan los bárbaros
Y elocuencia y arengas les aburren.

¿Por qué surge de pronto esa inquietud y confusión?
(¡Qué gravedad las de esos rostros!)
¿Por qué rápidamente calles y plazas se vacían
y todos vuelven a casa pensativos?

Porque ya ha anochecido y no llegan los bárbaros.
Y desde las fronteras han venido algunos
diciéndonos que no existen más bárbaros.
Y ahora ya sin bárbaros, ¿qué será de nosotros?
Esos hombres eran una cierta solución.

C. P. Cavafis

jueves, 21 de enero de 2010

Verano del 2010

Tristes son los tiempos en los que lo único que le pasa a uno son las cosas que les pasan a los demás