martes, 28 de diciembre de 2010

Verano en la ciudad

Enfrentada a la disyuntiva "vacaciones, o perno y corona?" resolví destinar mi aguinaldo al mejoramiento de mi aparato masticatorio. Lo cual implica quedarme en Buenos Aires durante enero.
Concurrir a públicos natatorios está fuera de la cuestión, ya que no puedo tomar sol por orden médica. Ídem instalar Pelopincho en la terraza (mi sueño, yo para soñar soy muy proletaria). Así que durante el día me quedaré encerrada, gozando del split y la fresca viruta. Si algún día afloja la canícula, saldré de paseo.
Para la noche, ya tengo el hedonismo asegurado: me compré una reposera (de las que se ponen horizontales) y una botella de ron Bacardi. Nada como tomarse un daiquiri y dormir bajo las estrellas. Cuando empieza a clarear me voy a la camita. Y un daiquiri a day keeps the doctor away.
Me acuerdo de un cuento de Ray Bradbury que leí en mi infancia, sobre una chica que padecía de un mal misterioso (desgano, inapetencia, tristeza) y un deshollinador sugirió que la hicieran dormir a la luz de la luna una noche. Al día siguiente, la chica estaba milagrosamente curada. En mi infinita inocencia, no comprendí que el remedio había sido que el deshollinador le había dado para que tenga y guarde (tuviera y guardara / tuviese y guardase).
No sé si hay deshollinadores en Buenos Aires, pero por las dudas aviso que estoy durmiendo en la terraza.

8 comentarios:

Tommy Barban dijo...

Remedio para melancólicos se llamaba... no me vendría mal

Tommy Barban dijo...

además el viernes me tocó disfrazarme de papa noel así que tengo experiencia reciente en entrar por la chimenea

Una dijo...

Me asusté Tommy pensé que quería dormir a la luz de la luna para ser atendido por un amable y terapeútico deshollinador!!
Bibiloni, su vida me encanta.

Tommy Barban dijo...

Una: Menos mal aclaré, pero si te quedan dudas dejame un platito con agua para el camello en el balcón y te visito en Reyes!

la señora bibiloni dijo...

Ahora que lo pienso, en la Argentina no se podría escribir un cuento como el de Bradbury, sin que aparezca un fletero de voz ronca que grite "Nena, sabé lo que te hace falta a vó?"

la señora bibiloni dijo...

Tommy, mi primer amor fue un deshollinador: Dick van Dyke, en Mary Poppins. Dése una vuelta por la terraza y cánteme "Chim chimenea", y vemos qué hacemos.

Tommy Barban dijo...

Ojo que Dick van Dyke era especialista en dejarlas pasar y yo no

Marie dijo...

feliz año nuevo bibiloni la mejor hermana mayor que cualquier cotorra podría tener