Un rinconcito narcisista y autorreferencial: viajes, artesanía, cholulismo, lecturas y desconciertos, todo en alegre montón. Contiene escenas de kirchnerismo explícito.
martes, 11 de enero de 2011
Y después dicen que Argentina no es un país serio
lunes, 10 de enero de 2011
Y también escribió esto
Calle Florida, túnel de flores podridas.
Y el pobrerío se quedó sin madre
llorando entre faroles sin crespones.
Llorando en cueros, para siempre, solos.
Sombríos machos de corbata negra
sufrían rencorosos por decreto
y el órgano por Radio del Estado
hizo durar a Dios un mes o dos.
Buenos Aires de niebla y de silencio.
El Barrio Norte tras las celosías
encargaba a París rayos de sol.
La cola interminable para verla
y los que maldecían por si acaso
no vayan esos cabecitas negras
a bienaventurar a una cualquiera.
Flores podridas para Cleopatra.
Y los grasitas con el corazón rajado,
rajado en serio. Huérfanos. Silencio.
Calles de invierno donde nadie pregona
El Líder, Democracia, La Razón.
Y Antonio Tormo calla "amémonos".
Un vendaval de luto obligatorio.
Escarapelas con coágulos negros.
El siglo nunca vio muerte más muerte.
Pobrecitos rubíes, esmeraldas,
visones ofrendados por el pueblo,
sandalias de oro, sedas virreinales,
vacías, arrumbadas en la noche.
Y el odio entre paréntesis, rumiando
venganza en sótanos y con picana.
Y el amor y el dolor que eran de veras
gimiendo en el cordón de la vereda.
Lágrimas enjuagadas con harapos,
Madrecita de los Desamparados.
Silencio, que hasta el tango se murió.
Orden de arriba y lágrimas de abajo.
En plena juventud. No somos nada.
No somos nada más que un gran castigo.
Se pintó la República de negro
mientras te maquillaban y enlodaban.
En los altares populares, santa.
Hiena de hielo para los gorilas
pero eso sí, solísima en la muerte.
Y el pueblo que lloraba para siempre
sin prever tu atroz peregrinaje.
Con mis ojos la vi, no me vendieron
esta leyenda, ni me la robaron.
Días de julio del 52
¿Qué importa dónde estaba yo?
II
No descanses en paz, alza los brazos,
no para el día del renunciamiento
sino para juntarte a las mujeres
con tu bandera redentora
lavada en pólvora, resucitando.
No sé quién fuiste, pero te jugaste.
Torciste el Riachuelo a Plaza de Mayo,
metiste a las mujeres en la historia
de prepo, arrebatando los micrófonos,
repartiendo venganzas y limosnas.
Bruta como un diamante en un chiquero
¿Quién va a tirarte la última piedra?
Quizás un día nos juntemos
para invocar tu insólito coraje.
Todas, las contreras, las idólatras,
las madres incesantes, las rameras,
las que te amaron, las que te maldijeron,
las que obedientes tiran hijos
a la basura de la guerra, todas
las que ahora en el mundo fraternizan
sublevándose contra la aniquilación.
Cuando los buitres te dejen tranquila
y huyas de las estampas y el ultraje
empezaremos a saber quién fuiste.
Con látigo y sumisa, pasiva y compasiva,
única reina que tuvimos, loca
que arrebató el poder a los soldados.
Cuando juntas las reas y las monjas
y las violadas en los teleteatros
y las que callan pero no consienten
arrebatemos la liberación
para no naufragar en espejitos
ni bañarnos para los ejecutivos.
Cuando hagamos escándalo y justicia
el tiempo habrá pasado en limpio
tu prepotencia y tu martirio, hermana.
Tener agallas, como vos tuviste,
fanática, leal, desenfrenada
en el candor de la beneficencia
pero la única que se dio el lujo
de coronarse por los sumergidos.
Agallas para hacer de nuevo el mundo.
Tener agallas para gritar basta
aunque nos amordacen con cañones.
María Elena Walsh
sábado, 8 de enero de 2011
Vuelvo a vivir, vuelvo a cantar
Cuando entré al glorioso Normal 4 de Caballito, morí de felicidad: tenían un coro "en serio". Me probé la voz en cuanto pude y canté en todos los coros organizados por el colegio (incluido el "coro de misa", a pesar de ser una agnóstica precoz). Debo a la música buena parte de mi relativo éxito académico, ya que los ensayos eran en hora de clase y mis frecuentes ausencias me libraban de pasar al frente cuando me llamaban.
Mi intención era seguir cantando, así que al terminar el colegio empecé a tomar clases de verdad. Pero la vida en Filo era demasiado absorbente y divertida, y las clases quedaron en el olvido muy pronto. Un par de años después, me probé para el coro de Filo, y descubrí que mi voz tenía problemas técnicos.
Salto a 1989, vuelvo a tomar clases: desastre. Durante cuatro años, arranqué y dejé por lo menos cinco veces, desesperada por no poder resolver los hiper básicos problemas de emisión.
En 1996 salí del Colón después de ver "La Flauta Mágica" y me puse a llorar en el 39: si no cantaba me moría. Vuelta a empezar, esta vez en el Coro de la UBA, donde el maravilloso Oscar Castro consiguió resolver mis problemas y hacerme cantar Bach. Y misteriosamente, se me acomodó la voz y se me acomodó la vida.
1998, se enferma mi vieja, mi vida personal es un quilombo, largo todo. Durante doce años el canto queda olvidado.
Hasta el 29 de diciembre de 2010, donde tomo otra vez una primera clase.
Me encanta la profe, hasta que discutiendo repertorio de clase, primero me propone las horrendas canciones italianas para principiantes. Ya las canté, y las detesto. Contraoferto Bach: no, muy difícil. Ugh. Profesora pregunta: te gusta la comedia musical? Siiiii, contesto, pensando en My Fair Lady y los grandes clásicos. Pero la profesora estaba pensando en Cibrián-Mahler: NO. No, no y no.
Se hace la luz en mi cabeza: Renacimiento inglés? La profe se entusiasma, y me ofrece acompañarme con laúd. CON LAÚD. Voy a cantar con acompañamiento de laúd. Y yo que pensé que a esta edad ya no me iba a pasar nada maravilloso. No puedo creer mi buena suerte.
Acá va una canción de John Dowland, para que entiendan mi felicidad:
http://http://www.youtube.com/watch?v=tholg9yNERw
jueves, 6 de enero de 2011
Más conjuntitos
miércoles, 5 de enero de 2011
Estilo Bibiloni: pase y revuelva
Cuando mi economía empezó a mejorar, agregué algo de gris y azul al guardarropas.
En 2008, cuando me tocó barajar y dar de nuevo, miré mi armario correcto, clásico y aburrido, y decidí "Ceci n'est pas Bibiloni".
Bibiloni debería vestirse como Iris Apfel:
Pero por más que lo intente, no me sale: a lo sumo consigo parecerme a Inés de la Fressange en un día de mierda. Y bueh, es lo que hay.
La cuestión es que, para estar a la altura de mi alter ego virtual Bibiloni, resolví ser un poco más creativa con la ropa. Y en 2009 descubrí las ferias americanas y una bestia sanguinaria se desató en mí. Ferias, Mercado Libre, vale todo.
Soy capaz de bajarme de un colectivo si veo una feria que nunca visité. DEBO revolver, puede ser que ahí me esté esperando el amor de mi vida en forma de prenda de vestir, y es hoy o nunca.
IMPERDIBLE: Vestite en Juan Pérez (M. T. de Alvear al 1441). Hay mucha renovación de stock, así que conviene darse una vuelta cada tanto para ver las cosas nuevas. Hay ropa de todas las épocas y tienen muy buenos zapatos, a veces sin uso. Las carteras están baratísimas. Tienen un sector de ropa de marca posta, finoli finoli, pero yo voy a pichulear, así que me quedo en el sector proleta. Dato importantísimo: dos veces al año organizan "La Saladita de Juan Pérez": todo a cinco, diez o quince pesos. Tiran la ropa en el piso, dejan entrar en grupos de a 30, y es a matar o morir. En diciembre fui y con 100 pesines me compré una parva de cosas preciosas.
GALERÍA QUINTA AVENIDA: Varios locales, en Santa Fe y Talcahuano (entrando por Talcahuano). Fueron los precursores de la moda vintage, pero la verdad es que nunca encontré nada que me guste en esa galería.
PASEO DE COMPRAS: En la zona cercana al Congreso hay un montón de ferias, casi todas gestionadas por nativos de Europa del Este, rusos, ucranianos o qué se yo (será la mafia de la ropa usada?). En general, los rusos (o lo que sean) tienen la mercadería en muy buen estado y limpita.
En Rodríguez Peña al 200 está la Feria Americana Las Estrellas (siempre que voy encuentro algo que me gusta) y en la otra cuadra (al 100) la Feria Arco Iris. Venden ropa nacional "de marca" a muy buenos precios, y algunas cosillas importadas. Tienen una sucursal en Avenida de Mayo 1281 que se llama La Victoria, también hay muy lindas cosas y en buen estado. Enfrente del Arco Iris (R. Peña al 100, mano impar) hay otra feria chiquita, pero es un poco cara.
También hay una feria en Rodríguez Peña al 400, mano impar, tienen lindos zapatos y ropa con onda más aseñorada.
En Bartolomé Mitre 1715 está la Feria La Herencia, ropa con menos pretensiones pero siempre algo encontrás. También en Sarmiento al 1800, mano impar, hay una feria de rusos, en el mismo estilo.
Otra feria de rusos está en Rivadavia al 1900, ropa más sencilla que en las ferias de Rodríguez Peña (muchas cosas de los 90).
Finalmente, en Sarandí entre Rivadavia y H. Yrigoyen hay un localcito donde hice algunas de mis mejores adquisiciones.
EN BELGRANO: En las galerías que están sobre Cabildo hay generalmente una feria americana o dos. Hoy encontré una con buena mercadería: Strenados (qué nombre!), Av. Cabildo 2450, Local 14. Al lado de esa hay otra feria más shiome, pero con revolver no se pierde nada.
En Av. Cabildo 2370, Local 44/46 está El Baúl de Valentina, que también tiene sucursales en Godoy Cruz 2657 y Federico Lacroze 2646.
Y en Blanco Encalada entre Cabildo y Ciudad de la Paz está Baqueteado's (sí, se llama así!!!). Un local chiquito y prolijo, con ropa sencilla para todos los días, buenos zapatos y excelentes precios (calculá remeras 20$ y zapatos 40$).
EN FLORES: Las ferias que más me gustan son Lola, en Juan B. Alberdi casi esquina Carabobo, y una que no recuerdo el nombre, en Lautaro entre Rivadavia y R. L. Falcón (ahí me compré por 30$ una pollera de gasa tableada que es una de mis preferidas).
PARA NOCHES DE INSOMNIO Y CONSUMISMO: No hay como Mercado Libre. Es una lotería (más de una vez me ensarté con lo que compré) y hay que desplazarse para retirar los artículos, pero encontrás cosas baratísimas y con suerte conocés gente copada. Ojo, es adictivo.
Tapado entallado Sisley de brocato en verde y azules, una loquiurrrrrr, $ 150 en Arco Iris. Los botines más lindos del mundo, combinados en pana, croco y cuero, $ 50 en Mercado Libre.
Camisa de organza $ 30, bermudas de gabardina $ 20, zapatos $ 50 (todo Mercado Libre). Bolsito de Las Estrellas, $ 80.
lunes, 3 de enero de 2011
Bibiloni vende
Lo primero que me compré fue un sillón, con la idea de retapizarlo para que quedara así:
Nunca me puse las pilas y el sillón quedó sin retapizar, y ahora soy yo la que está harta del sillón (y todo lo que me recuerde ese infausto período de recién separada). Lo vendo por 1000 pesos, la mitad de lo que me costó cuando lo compré en 2008. Una pichincha.Es de estilo Don Luis, la estructura está perfecta, y tiene "detalles" que se aprecian en las fotos 2 y 3: un almohadón que se descosió y un par de tajitos.
domingo, 2 de enero de 2011
Año nuevo, vida boba
Sector primas y hermano, más Bibiloni con cara de exceso de Sidra La Farruca
Sector Tíos Bibiloni mas Madre Bibiloni (de beige) en todo su esplendor, celebrando 13 años de convivencia con el cáncer
Sobrinos conurbanos disfrutando de la Pelopincho peronista y la justicia socialDetalles: ninguna prenda de mi vasto y nuevo guardarropas me entraba. Tuve que ponerme una pollera cual si fuera un strapless. De lo cual se desprende como primer propósito para el nuevo año: recuperar la forma humana.
Segundo propósito para 2011: volver a cantar (tomé mi primera clase el miércoles 29). Tiembla el ambiente de la lírica nacional.
Tercer propósito, a desarrollar en mi mes de vacaciones urbanas: terminar todos los arreglos y artesanías hogareñas pendientes (alfombrar los dormitorios, armar el cuarto de huéspedes, decoupage en mi mesa de televisor, enhebrar collares rotos, "intervenir" mi vestuario).
Cuarto propósito: arreglarme el medorco de una buena vez (pernos, coronas, implantes: un patrimonio).
Y hasta ahí llego. Dejar de fumar, curarme el bocho, salir más, figuritas repetidas de todos los años, esta vuelta las paso por alto.
Allá vamos, 2011.
