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domingo, 3 de abril de 2011

Bibiloni Fayon Trends 2011

Cosas que ando codiciando para este invierno:

Mencanta el corte de pelo. Y mencantan los reflejos blancos. Otra visión del fenómeno:Lo bueno de esto es que los reflejos negro sobre blanco me resultarían baratísimos, alcanza con dejar de teñirme, volver a mi color natural y dejarme las canas.


Y con lo que me ahorre en tintura me podría comprar esto:

Blaqué, 635 pesos (obsceno). Me las probé ayer y me obligué a alejarme del negocio sin comprarlas.

Postdata: Alguien conoce un lugar recomendable para llevar a teñir unos zapatos? Zona Centro, por favor. Gracias.




viernes, 25 de marzo de 2011

Learn to condemn light



Estoy aprendiendo a cantar esto.

sábado, 22 de enero de 2011

Día feliz: artesanías y Leonardo Favio


En medio de un frenesí artesanal, hago zapping y descubro que en el canal INCAA están dando "Fuiste mía un verano". Qué hermoso era Favio, qué lindas canciones, qué lindo era ser inocente. Y trabaja la hermosísima Carola Favio! Recordé que cuando yo era niña (la película es de 1969) quería ser como ella. Aunque también quería ser como Claudia Sánchez, especialmente tener sus dientes de conejo que me parecían muy seductores, y viajar por el mundo fumando LM, o como Blanca García Uriburu, que estaba casada con un pintor y que aparecía en la revista Claudia yendo descalza a las fiestas de la "bella gente" (me parecía el colmo de lo cool).
Volviendo a la película, a pesar de ser un producto promocional me pareció bastante pasable, ni punto de comparación con las de Sandro o de Palito (que también me gustan, pero por lo kitsch y entrañable): Favio actúa bien, Héctor Pellegrini también, se nota cierta prolijidad en guión, encuadres y montaje (tampoco la pavada, pero reitero que las comparo con las de otros ídolos de la época), y hay escenas de recitales de Favio. Ninguna película puede ser mala si está el gran Leonardo cantando "Ella ya me olvidó".
Dato para una trivia: buscando información sobre esta película en Google, me entero de que Favio "llegó a asentar un revolucionario criterio de casting al anunciar que pensaba contar con el actor japonés Toshiro Mifune para el papel de Juan Moreira". Me habría encantado ver esa película.

sábado, 8 de enero de 2011

Vuelvo a vivir, vuelvo a cantar

En la primaria no nos dejaban cantar en las fiestas patrias hasta llegar a quinto grado. Yo no veía la hora de poder cantar el Himno a Sarmiento y Yerga el Ande su cumbre más alta, y amaba la clase de música.
Cuando entré al glorioso Normal 4 de Caballito, morí de felicidad: tenían un coro "en serio". Me probé la voz en cuanto pude y canté en todos los coros organizados por el colegio (incluido el "coro de misa", a pesar de ser una agnóstica precoz). Debo a la música buena parte de mi relativo éxito académico, ya que los ensayos eran en hora de clase y mis frecuentes ausencias me libraban de pasar al frente cuando me llamaban.
Mi intención era seguir cantando, así que al terminar el colegio empecé a tomar clases de verdad. Pero la vida en Filo era demasiado absorbente y divertida, y las clases quedaron en el olvido muy pronto. Un par de años después, me probé para el coro de Filo, y descubrí que mi voz tenía problemas técnicos.
Salto a 1989, vuelvo a tomar clases: desastre. Durante cuatro años, arranqué y dejé por lo menos cinco veces, desesperada por no poder resolver los hiper básicos problemas de emisión.
En 1996 salí del Colón después de ver "La Flauta Mágica" y me puse a llorar en el 39: si no cantaba me moría. Vuelta a empezar, esta vez en el Coro de la UBA, donde el maravilloso Oscar Castro consiguió resolver mis problemas y hacerme cantar Bach. Y misteriosamente, se me acomodó la voz y se me acomodó la vida.
1998, se enferma mi vieja, mi vida personal es un quilombo, largo todo. Durante doce años el canto queda olvidado.
Hasta el 29 de diciembre de 2010, donde tomo otra vez una primera clase.
Me encanta la profe, hasta que discutiendo repertorio de clase, primero me propone las horrendas canciones italianas para principiantes. Ya las canté, y las detesto. Contraoferto Bach: no, muy difícil. Ugh. Profesora pregunta: te gusta la comedia musical? Siiiii, contesto, pensando en My Fair Lady y los grandes clásicos. Pero la profesora estaba pensando en Cibrián-Mahler: NO. No, no y no.
Se hace la luz en mi cabeza: Renacimiento inglés? La profe se entusiasma, y me ofrece acompañarme con laúd. CON LAÚD. Voy a cantar con acompañamiento de laúd. Y yo que pensé que a esta edad ya no me iba a pasar nada maravilloso. No puedo creer mi buena suerte.
Acá va una canción de John Dowland, para que entiendan mi felicidad:

http://http://www.youtube.com/watch?v=tholg9yNERw

lunes, 3 de noviembre de 2008

Qué me importan los desaires


No quiero estar en ningún otro lugar del mundo en este momento.