Saqué los pantuflones forrados con corderito del placard y me dio melancolía. Se va acabando el verano. Reconozcamos que el hecho tiene dos ventajas: 1) se puede dormir la siesta en la reposera de la terraza sin crepar de calor, y 2) dejaremos de escuchar "Danza kuduro" y esa que dice "Mi niña bonita, mi dulce princesa"
3 comentarios:
No lo llamés que vuelve
No se olvide de pa pan americano.
En la época de la lambada, estudiaba unos cursos en un primer piso, justo arriba de una disquería. Creo que un sábado la escuchamos no menos de treinta veces, terminaba y la volvían a poner.
Ay, me habia olvidado de esa. Con ese remix me hicieron odiar a la posguerra italiana, que ya es mucho decir
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