viernes, 25 de marzo de 2011

Vuelta la burra al trigo

Amo mi trabajo. Si me hubieran pedido que diseñe mi laburo ideal, habría elegido el que tengo: la mitad consiste en trabajo administrativo puro (planillas, cronogramas, logística). Fue un shock descubrir que mi vocación secreta era la de oficinista, después de haber vagado sin mucho rumbo y sin mucho éxito por la academia y por la creatividad. La otra mitad altamente gratificante de mi laburo es tratar con gente, específicamente gringuitos apenas salidos de la adolescencia, descubriendo el mundo y a sí mismos. Mi agenda oficial es controlar y colaborar para que estén aceptablemente sanos, sobrios y productivos; la extraoficial es que estén felices y que amen a Buenos Aires y que aprendan a vivir y pensar y sentir por afuera de la rat race para la que están programados.
Los períodos inmediatamente previos y posteriores a la llegada del gringaje son una locura. Por suerte, son cuarenta días, dos veces por año: un crescendo suave y sostenido, unas semanas de histeria y frenesí, y una lenta y flotante recaída en el ritmo normal.
Y siempre pasa lo mismo: tengo que reaprender, dos veces por año, a salir del estado de emergencia trabajólico y a ocuparme de mí misma. En eso estoy.
Me anoté en un curso de yoga y danza en el Rojas, largué los antidepresivos, pedí turno con la nutricionista, y rediseñé el blog. Modestos comienzos, pero siempre estoy empezando.

14 comentarios:

Marie dijo...

el fondo del blog es muy bello

Tommy Barban dijo...

Ahora sólo te falta interrumpir la otra dieta.

la señora bibiloni dijo...

Tommy, justo estaba pensando en pedirle un favor, aunque no era ése. Me podrá dar una mano con una gringa veinteañera de Berkeley?

Nati Alabel dijo...

Me encanta el nuevo diseño del blog, lindísimo.

Tommy Barban dijo...

¿Qué puedo hacer por la veinteañera?

Marie dijo...

te iba a decir otra cosa: a mi también me gusta el papeleo, me parece muy relajante, la parte en que ordenás y abrochás todo... calculo que es una patología pero no le hacemos mal a nadie, no?

la señora bibiloni dijo...

Natalia: gracias, se ve que ayer me visitó la musa bloguera

Marie: es poner orden en el caos, es como jugar a dios supongo. No se si es patologia, pero lo pongo en el casillero de "Placeres tal vez perversos"

Tommy: en un rato le escribo

Anónimo dijo...

Yo sí quiero ese favor de Tommy!!!
Mi consejo con la dieta: yo estuve intentando hacer dieta desde octubre, nada. Apenas unos gramos, muy frustrante. Hasta que en febrero, volví al gimnasio. Empecé haciendo 50 minutos de cinta, caminada rápido. Dieta y cinta. Todos los días. Y empecé a bajar, un kilo por semana (sí, nada más que un kilo por semana, pero es mejor que nada). Ya bajé como seis kilos, y después de los primeros cuatro, me sentí mucho mejor. Parecía que había bajado más.
Conclusión: ya no tengo 25 años, donde me ponía hacer dieta una semana, y bajaba tres kilos.

la señora bibiloni dijo...

Anónima, gracias por el dato. Se ve que es cierto que te cambia el metabolisssmo. Me mato haciendo dieta y la balanza no se mueve, cuando hace veinte años te bajaba tres kilos en un periquete.
Ahora estoy yendo al gym, 30 minutos de bici fija todos los dias (tampoco pienso matarme con cardiosalsa o ACVmerengue), mas algunos abdominales y cositas, no te digo que adelgazo, pero es como que recupero un contorno humanizado. Veremos.

Maia dijo...

Bibiloni!!! Bibiloni, Bibiloni, qué bueno. Estoy feliz de poder comentar. Ud dirá qué exagerada, pero qué sé yo, estoy cansada de leer blogs copados y no poder meter la cuchara.

laura dijo...

Una vez más: en cambios aparece el temita dieta...

ordenar y tener todo bajo control, bue, "todo..." a mí me organiza y me alivia. Sí, me gusta lo de "Placeres tal vez perversos"

laura dijo...

me gustaría que ahondes en la frase "largué los antidepresivos" ¿puede ser posible?

la señora bibiloni dijo...

Laura, en mayo empecé a tomarlos (Zentius, 10 mg diarios) y en diciembre comencé a espaciar la dosis (10 mg día por medio), después cada dos días, y ahora no tomo nada. Eventualmente me clavo un Tranquinal si la vida me supera.
No quisiera hablar de más, pero en tu caso, y con toda la situación complicada de tu mamá y etc, yo no dejaría de tomarlos. Más allá de chifladuras personales, hay situaciones objetivas que requieren de una dosis estable de dopamina... Por ahora, digamos que me doy "el lujo" de no tomar nada, pero no descarto volver a la droga si mi vieja se enferma otra vez, por ejemplo. Beso.

laura dijo...

sra no solamente no me ofendí sino q me parece súper generosa tu respuesta. sé q x ahora me toca bailar así, y estoy en muy buenísimas manos, pero me encantaría escribir un día "y largué el antidepresivo"

Te mando un beso grande.