Textos breves, pequeños relatos de cosas y episodios que le llamaron la atención o la emocionaron, listados de gustos y disgustos... Es como un blog escrito en Japón en el año 1000. Ideal para la cartera de la dama y leer de a pedacitos mientras se hace trámites en la Dirección Nacional de Migraciones y otras sucursales del Averno en la tierra.
Un rinconcito narcisista y autorreferencial: viajes, artesanía, cholulismo, lecturas y desconciertos, todo en alegre montón. Contiene escenas de kirchnerismo explícito.
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martes, 16 de febrero de 2010
Lectura actual
Textos breves, pequeños relatos de cosas y episodios que le llamaron la atención o la emocionaron, listados de gustos y disgustos... Es como un blog escrito en Japón en el año 1000. Ideal para la cartera de la dama y leer de a pedacitos mientras se hace trámites en la Dirección Nacional de Migraciones y otras sucursales del Averno en la tierra.
jueves, 18 de junio de 2009
Esto no puede ser casualidad
Revolviendo en una libreria de usados en la calle Corrientes, encontré una novela de Ellery Queen. Recordé cuánto me había gustado una del mismo autor que leí en mi infancia ("Face to face"), y un poco en homenaje a ese recuerdo la compré (ocho pesito).
Esa noche abro el libro y descubro, para mi pasmo, que ésta era justo la novela siguiente a la que yo había leído, con abundantes referencias a personajes y situaciones de "Face to face". Me encantó, porque en mis tiernos años me gustaba que hubiera continuidad entre las novelas; una vez que un personaje se me volvía familiar, me interesaba saber cómo seguía su historia.
Mientras la leía, me di cuenta que había leído "Face to face" a los 13 años (ver post anterior). Caramba -- pensé-- tal vez haber encontrado esta novela sea una señal del destino. Qué me estará queriendo decir? Tal vez que tener trece años no era tan malo como yo lo recuerdo? O será que me está diciendo que debo vincularme con la que yo era a los trece años y seguir desde ahí? (de madrugada me pongo medio mística y pienso las mayores pelotudeces). Fue sólo un pensamiento pasajero (además de pajero) y inmediatamente lo olvidé.
Esta tarde abro el Facebook y encuentro mensajes de dos compañeras de primaria, que terminé a los 13 años, y me entero que se está organizando una reunión.
Me estoy poniendo un poco nerviosa.
Esa noche abro el libro y descubro, para mi pasmo, que ésta era justo la novela siguiente a la que yo había leído, con abundantes referencias a personajes y situaciones de "Face to face". Me encantó, porque en mis tiernos años me gustaba que hubiera continuidad entre las novelas; una vez que un personaje se me volvía familiar, me interesaba saber cómo seguía su historia.
Mientras la leía, me di cuenta que había leído "Face to face" a los 13 años (ver post anterior). Caramba -- pensé-- tal vez haber encontrado esta novela sea una señal del destino. Qué me estará queriendo decir? Tal vez que tener trece años no era tan malo como yo lo recuerdo? O será que me está diciendo que debo vincularme con la que yo era a los trece años y seguir desde ahí? (de madrugada me pongo medio mística y pienso las mayores pelotudeces). Fue sólo un pensamiento pasajero (además de pajero) y inmediatamente lo olvidé.
Esta tarde abro el Facebook y encuentro mensajes de dos compañeras de primaria, que terminé a los 13 años, y me entero que se está organizando una reunión.
Me estoy poniendo un poco nerviosa.
lunes, 9 de febrero de 2009
Todo hombre tiene su precio
Tengo un vicio: leer. Y tengo un problema: mis gustos son muy poco canónicos, leo cualquier porquería. Para complicar la cuestión, soy asquerosamente prejuiciosa, lo cual me alejó en su momento de autores como Milan Kundera (cuando pasó el furor popular lo leí y me pareció que no me había perdido mucho), Paul Auster o Zygmunt Bauman (creo que se escribe así). Me da vergüenza, pero es más fuerte que yo: a la tercera vez que me recomiendan un libro, me encapricho y no lo leo nada.
Bueno, cuestión: que revolviendo en una librería de usados de la calle Corrientes encontré la autobiografía de Elsa Maxwell, que era una especie de Gaby Álvarez en la primera mitad de este siglo. Hay que ser muy astuto para ganarse la vida de esa manera, y como la astucia no es uno de mis dones, la gente así me intriga. Aparte, salía 7 pesitos nomás.
Ahí encontré esta admirable historia, que me resarció por los 7 pesos gastados:
Cierto día, una americana cuyo oscuro nombre procede directamente de la fortuna de su padre [un piojo resucitado, bah] invitó al violinista Fritz Kreisler a una reunión que se celebraba en su casa, y le dijo incidentalmente:
- Como es natural, traerá usted su violín.
- Entonces, no tendré mas remedio que pedirle a usted cincuenta mil francos - respondió Kreisler.
- Siendo así, tendré que rogarle que no se mezcle usted con mis invitados - dijo la dama con insolencia.
Kreisler se inclinó. Y respondió:
- En tal caso, serán sólo diez mil francos.
Bueno, cuestión: que revolviendo en una librería de usados de la calle Corrientes encontré la autobiografía de Elsa Maxwell, que era una especie de Gaby Álvarez en la primera mitad de este siglo. Hay que ser muy astuto para ganarse la vida de esa manera, y como la astucia no es uno de mis dones, la gente así me intriga. Aparte, salía 7 pesitos nomás.
Ahí encontré esta admirable historia, que me resarció por los 7 pesos gastados:
Cierto día, una americana cuyo oscuro nombre procede directamente de la fortuna de su padre [un piojo resucitado, bah] invitó al violinista Fritz Kreisler a una reunión que se celebraba en su casa, y le dijo incidentalmente:
- Como es natural, traerá usted su violín.
- Entonces, no tendré mas remedio que pedirle a usted cincuenta mil francos - respondió Kreisler.
- Siendo así, tendré que rogarle que no se mezcle usted con mis invitados - dijo la dama con insolencia.
Kreisler se inclinó. Y respondió:
- En tal caso, serán sólo diez mil francos.
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