sábado, 5 de septiembre de 2009

You are a Katharine

No les tengo mucha fe a los tests en Internet, pero hice este y me resultó, además de bastante acertado, de lo más halagador...




Mi resultado:

You are a Katharine -- "I am happy and open to new things"
Katharines are energetic, lively, and optimistic. They want to contribute to the world.

How to Get Along with Me
* Give me companionship, affection, and freedom.
* Engage with me in stimulating conversation and laughter.
* Appreciate my grand visions and listen to my stories.
* Don't try to change my style. Accept me the way I am.
* Be responsible for yourself. I dislike clingy or needy people.
* Don't tell me what to do.

What I Like About Being a Katharine
* being optimistic and not letting life's troubles get me down
* being spontaneous and free-spirited
* being outspoken and outrageous. It's part of the fun.
* being generous and trying to make the world a better place
* having the guts to take risks and to try exciting adventures
* having such varied interests and abilities

What's Hard About Being a Katharine
* not having enough time to do all the things I want
* not completing things I start
* not being able to profit from the benefits that come from specializing; not making a commitment to a career
* having a tendency to be ungrounded; getting lost in plans or fantasies
* feeling confined when I'm in a one-to-one relationship

Katharines as Children Often
* are action oriented and adventuresome
* drum up excitement
* prefer being with other children to being alone
* finesse their way around adults
* dream of the freedom they'll have when they grow up

Katharines as Parents
* are often enthusiastic and generous
* want their children to be exposed to many adventures in life
* may be too busy with their own activities to be attentive

jueves, 3 de septiembre de 2009

This one goes to Eleven

Finalmente, estoy instalada en el populoso barrio de Once. De fashion no tiene nada, pero por el precio de un dos ambientes en Belgrano tengo un tres ambientes impecable y una suntuosa, inmensa, luminosa terraza, con parrilla nueva, mesa y sillas, espacio para plantas, Pelopincho, noches de verano y fiestas.
Pero hay dos cosas de la casa que me hacen sentir una multimillonaria que nada más puede pedirle a la vida. Una es la canilla en la terraza con manguera incluida. Cuando la vi, empecé a salivar imaginando el momento de regar las plantas al regreso de la oficina. Hasta ese momento nunca me había dado cuenta de que esa era una asignatura pendiente en mi vida: manguerear las macetas al crepúsculo.
Y la otra es la SOGA. Tengo soga, soga para colgar la ropa! Después de veinticinco años de departamentos y tender (plural ténderes?) la acción de colgar la ropa al sol me llena de felicidad. Más que eso: me hace sentir realizada como mujer.
Y yo que pasé mi vida pensando en la realización profesional, el prestigio académico y esas pelotudeces, lo único que necesitaba era una terraza con manguera y soga.
Aparte de las bellezas de mi alquilada propiedad, el barrio tiene lo suyo. Estoy a seis cuadras de la oficina, asi que voy caminando, hago ejercicio (mi sedentarismo es legendario) y como bonus, me ahorro los 300 pesos mensuales de taxi que gastaba viajando desde el Microcentro (cuando hice la cuenta me espanté).
A pesar de estar a pocas cuadras del Congreso, hay una cierta atmósfera barrial, los vendedores de los negocios te reconocen y saludan, la gente charla en la vereda, y hay todo tipo de comercios en un radio de tres cuadras. También hay muchos peruanos, para horror de las empleadas de dichos comercios: "ANTES el barrio era lindo, pero ahora...", y sigue un silencio grávido de significados. Matensén.
Para agregar un toque de poesía, en la otra cuadra hay un instituto de manicuría adornado por un cartel que reza "LA UNIVERSIDAD DE LAS UÑAS", y la fiambrería-carnicería de la esquina se llama "EL COLISEO DE LAS CARNES S.R.L.". No es maravilloso?

(La foto la saqué del blog de Marie: mariespectatriz.blogspot.com)

sábado, 11 de julio de 2009

De mudanza

No hay palabras para describir el caos.

domingo, 28 de junio de 2009

Seis a uno con Bolivia! Fraude en Constituciòn!

Votè en la mesa 232 de la escuela de San Juan y Luis Saenz Peña. Entro al cuarto y no encuentro la boleta de Heller. Miro de nuevo: nada. Miro de nuevo y veo que hay dos pilas de Prat Gay/Carriò. Mmmmmmmm.
Revuelvo un poco y descubro las boletas de Heller escondidas abajo de una de las pilas de Prat Gay. Agarro una, la meto en el sobre, acomodo prolijamente las dos pilas de boletas, y le aviso a la presidente de mesa, que habìa entrado al cuarto hacìa dos minutos (justo antes de la persona que me antecedìa en la cola).
Una de dos, la jovaina con cara de amarga que me antecedìa era forista de La Naciòn, o la presidente de mesa aprovechaba las recorridas por el cuarto oscuro para escarbarse la oreja con el meñique o llamar al novio (còmo no vio que las boletas de Heller no estaban?)
En fin, fraude, fraude!

jueves, 18 de junio de 2009

Esto no puede ser casualidad

Revolviendo en una libreria de usados en la calle Corrientes, encontré una novela de Ellery Queen. Recordé cuánto me había gustado una del mismo autor que leí en mi infancia ("Face to face"), y un poco en homenaje a ese recuerdo la compré (ocho pesito).
Esa noche abro el libro y descubro, para mi pasmo, que ésta era justo la novela siguiente a la que yo había leído, con abundantes referencias a personajes y situaciones de "Face to face". Me encantó, porque en mis tiernos años me gustaba que hubiera continuidad entre las novelas; una vez que un personaje se me volvía familiar, me interesaba saber cómo seguía su historia.
Mientras la leía, me di cuenta que había leído "Face to face" a los 13 años (ver post anterior). Caramba -- pensé-- tal vez haber encontrado esta novela sea una señal del destino. Qué me estará queriendo decir? Tal vez que tener trece años no era tan malo como yo lo recuerdo? O será que me está diciendo que debo vincularme con la que yo era a los trece años y seguir desde ahí? (de madrugada me pongo medio mística y pienso las mayores pelotudeces). Fue sólo un pensamiento pasajero (además de pajero) y inmediatamente lo olvidé.
Esta tarde abro el Facebook y encuentro mensajes de dos compañeras de primaria, que terminé a los 13 años, y me entero que se está organizando una reunión.
Me estoy poniendo un poco nerviosa.

lunes, 15 de junio de 2009

Volver a vivir

Mi mamá me quiere controlar.
No salgo con nadie, nadie me gusta y nadie me da bola.
Me siento fea y aburrida.
No sé qué hacer con mi vida.
Tengo problemas con mi imagen corporal y no sé qué ropa usar.
Mis hormonas son un caos.
Dicen los gringos que "Forty is the new twenty", pero en mi experiencia, forty-six is the new thirteen, minus the acne.

viernes, 5 de junio de 2009

De vuelta



Siempre que troto alegremente por algun aeropuerto empujando mis valijas, en algun momento me asalta la sensación de que alguien va a venir a tocarme el hombro y echarme. Qué hacés vos acá? Vamos, vía, vía.

Qué extraña cadena de causas y casualidades, decisiones y coincidencias, hacen que yo esté pagando una tasa de embarque, sacándome los zapatos frente a una máquina de rayos X, comiendo desayunos con sabores raros en Fort Worth o en Frankfurt? Cómo, cómo fue que escapé al destino común a mis compañeritas de juegos de la infancia y no me embaracé a los 16 años, no dejé el secundario, no terminé trabajando de cajera o de remisera? Cuándo empezó todo esto?

Mi familia, claro: bichos raros en la Mataderos de los años 60. Padres jóvenes y separados, padre guitarrista con el pelo largo, madre asociada al Círculo de Lectores que escuchaba Radio Belgrano y Jacques Brel.

Mujercitas. Libros, todos los que pudiera encontrar.

Susana Lloveras, que empezó a estudiar inglés a los ocho años en Flores y me inspiró cierto espíritu de emulación. Rivadavia y Pedernera era la Ciudad Luz para mí.

Mi adolescencia. El Normal 4, Nani, Gabriela. Teresa, recitales, la Toldería de la Griega. Otra vida era posible, tenía que serlo.

Quinto año, Memorias de una joven formal.

Filo, en Marceloté. Griego en vez de Latín, de vuelta a la medianoche en el 106. Y ya las cartas estaban echadas y no se podía volver atrás.

Cada vez que saco mi pasaporte en Migraciones, esta guirnalda de razones se despliega, como los libros en tres dimensiones, y nunca deja de asombrarme estar viviendo los sueños de la negrita.