sábado, 22 de enero de 2011

Día feliz: artesanías y Leonardo Favio


En medio de un frenesí artesanal, hago zapping y descubro que en el canal INCAA están dando "Fuiste mía un verano". Qué hermoso era Favio, qué lindas canciones, qué lindo era ser inocente. Y trabaja la hermosísima Carola Favio! Recordé que cuando yo era niña (la película es de 1969) quería ser como ella. Aunque también quería ser como Claudia Sánchez, especialmente tener sus dientes de conejo que me parecían muy seductores, y viajar por el mundo fumando LM, o como Blanca García Uriburu, que estaba casada con un pintor y que aparecía en la revista Claudia yendo descalza a las fiestas de la "bella gente" (me parecía el colmo de lo cool).
Volviendo a la película, a pesar de ser un producto promocional me pareció bastante pasable, ni punto de comparación con las de Sandro o de Palito (que también me gustan, pero por lo kitsch y entrañable): Favio actúa bien, Héctor Pellegrini también, se nota cierta prolijidad en guión, encuadres y montaje (tampoco la pavada, pero reitero que las comparo con las de otros ídolos de la época), y hay escenas de recitales de Favio. Ninguna película puede ser mala si está el gran Leonardo cantando "Ella ya me olvidó".
Dato para una trivia: buscando información sobre esta película en Google, me entero de que Favio "llegó a asentar un revolucionario criterio de casting al anunciar que pensaba contar con el actor japonés Toshiro Mifune para el papel de Juan Moreira". Me habría encantado ver esa película.

domingo, 16 de enero de 2011

Shock


Todavía no salgo de mi estupor.
Hace tres meses, le vendí un vestido a una chica (L.) en Mercado Libre. Combinar la entrega del vestido fue un largo proceso: enfermedades, viajes, complicaciones laborales/familiares, distancia. En un punto ya lo tomamos para la joda y decidimos que lo nuestro era un bolero de desencuentros. L. prometió venir a retirar el vestido con un CD de Armando Manzanero.
Finalmente, después de innumerables mails y mensajes telefónicos, nuestros destinos se unieron, y para festejar nos fuimos a tomar un café. Me encantó conocerla, y seguimos en contacto.
Hoy me llega un mensaje de ella al celular: "VOS SOS LA SEÑORA BIBILONI?"
Resulta que L. leía mi blog desde hace mucho, y cuando vio mi post con la ropa a la venta ató cabos y se dio cuenta que la vendedora de Mercado Libre y Bibiloni eran la misma persona.
Lo peor es que yo tenía decidido invitarla a la feria de terraza, sin saber que ella leía mi blog... Si la hubiera leído en un libro, esta situación me parecería inverosímil.
Esto es muy fuerte. Qué otro de mis conocidos estará leyendo mi blog sin reconocerme, o (ay) con plena conciencia de mi identidad? Si hay alguno más, que levante la mano.

viernes, 14 de enero de 2011

A pedido del público: Feria Americana Bibiloni

Me da un poco de cosa convertir este blog en un espacio con fines de lucro, pero ya que a chicaenminifalda le da vagancia recorrer ferias, publico algunos de mis ensartes y emboles a la venta.
Si a alguna le gusta la prenda en cuestión, me escribe, viene, lo prueba y se lo lleva (o no).
Tienda Bibiloni tiene de todo. A saber:

Vestido de Forever 21 de poliéster tipo gasa (transparentón) forrado y con un acolchonamiento a la altura de la pechuga que permite usarlo sin corpiño. Sin uso. Me costó 25 dólares en San Francisco, es tuyo por 60 pesos.


Zapatetos Sofi Martiré, número 38, una ponida (en fiesta de 15). Me costaron un disparate, te los dejo en 70 pé.

Pollerita en tafeta pop-pop de Mab, cintura 80 cm (el modelo es a la cadera), largo: 60 cm, arreglamo en 10 y todos contentos.

Chatitas Audrey Hepburn en imitación croco, número 38, me quedan chicas (una sola ponida que duró 5 cuadras, al cabo de las cuales me tomé un taxi porque me estaban lacerando los pies). Tuyos por 50 pesines.
Camisola Awada (puaj) en gasa color beshhhhhhh, talle 1 ("me la compro para cuando adelgace", no nos mintamos más), sale en 30 pesos

Camisola Zara talle M, color chocolate con delicadas florecillas en naranja y turquesa, te la dejo en 20 y pierdo plata.

Zapatetos con moño y taquito de 2 cm, número 38/39, material sintético acharolado, me salieron 50 pesos, los vendo por 25.


Otro vestido de Forever 21, talle M, una ponida, la pollera es plisada y acaricia suavemente tus curvas, 25 dólares en San Francisco, 50 pesos para tu piel de verano, muchacha.

La que está interesada me chifla y hacemos la transacción.

martes, 11 de enero de 2011

Y después dicen que Argentina no es un país serio

"La postura del Partido Popular español con respecto a la política antiterrorista del Gobierno no ha cambiado. Sin embargo, lo que dice su voz más experta en la lucha contra el terrorismo, la de Jaime Mayor Oreja [...]"

lunes, 10 de enero de 2011

Y también escribió esto

I
Calle Florida, túnel de flores podridas.
Y el pobrerío se quedó sin madre
llorando entre faroles sin crespones.
Llorando en cueros, para siempre, solos.
Sombríos machos de corbata negra
sufrían rencorosos por decreto
y el órgano por Radio del Estado
hizo durar a Dios un mes o dos.
Buenos Aires de niebla y de silencio.
El Barrio Norte tras las celosías
encargaba a París rayos de sol.
La cola interminable para verla
y los que maldecían por si acaso
no vayan esos cabecitas negras
a bienaventurar a una cualquiera.
Flores podridas para Cleopatra.
Y los grasitas con el corazón rajado,
rajado en serio. Huérfanos. Silencio.
Calles de invierno donde nadie pregona
El Líder, Democracia, La Razón.
Y Antonio Tormo calla "amémonos".
Un vendaval de luto obligatorio.
Escarapelas con coágulos negros.
El siglo nunca vio muerte más muerte.
Pobrecitos rubíes, esmeraldas,
visones ofrendados por el pueblo,
sandalias de oro, sedas virreinales,
vacías, arrumbadas en la noche.
Y el odio entre paréntesis, rumiando
venganza en sótanos y con picana.
Y el amor y el dolor que eran de veras
gimiendo en el cordón de la vereda.
Lágrimas enjuagadas con harapos,
Madrecita de los Desamparados.
Silencio, que hasta el tango se murió.
Orden de arriba y lágrimas de abajo.
En plena juventud. No somos nada.
No somos nada más que un gran castigo.
Se pintó la República de negro
mientras te maquillaban y enlodaban.
En los altares populares, santa.
Hiena de hielo para los gorilas
pero eso sí, solísima en la muerte.
Y el pueblo que lloraba para siempre
sin prever tu atroz peregrinaje.
Con mis ojos la vi, no me vendieron
esta leyenda, ni me la robaron.
Días de julio del 52
¿Qué importa dónde estaba yo?

II
No descanses en paz, alza los brazos,
no para el día del renunciamiento
sino para juntarte a las mujeres
con tu bandera redentora
lavada en pólvora, resucitando.
No sé quién fuiste, pero te jugaste.
Torciste el Riachuelo a Plaza de Mayo,
metiste a las mujeres en la historia
de prepo, arrebatando los micrófonos,
repartiendo venganzas y limosnas.
Bruta como un diamante en un chiquero
¿Quién va a tirarte la última piedra?
Quizás un día nos juntemos
para invocar tu insólito coraje.
Todas, las contreras, las idólatras,
las madres incesantes, las rameras,
las que te amaron, las que te maldijeron,
las que obedientes tiran hijos
a la basura de la guerra, todas
las que ahora en el mundo fraternizan
sublevándose contra la aniquilación.
Cuando los buitres te dejen tranquila
y huyas de las estampas y el ultraje
empezaremos a saber quién fuiste.
Con látigo y sumisa, pasiva y compasiva,
única reina que tuvimos, loca
que arrebató el poder a los soldados.
Cuando juntas las reas y las monjas
y las violadas en los teleteatros
y las que callan pero no consienten
arrebatemos la liberación
para no naufragar en espejitos
ni bañarnos para los ejecutivos.
Cuando hagamos escándalo y justicia
el tiempo habrá pasado en limpio
tu prepotencia y tu martirio, hermana.
Tener agallas, como vos tuviste,
fanática, leal, desenfrenada
en el candor de la beneficencia
pero la única que se dio el lujo
de coronarse por los sumergidos.
Agallas para hacer de nuevo el mundo.
Tener agallas para gritar basta
aunque nos amordacen con cañones.

María Elena Walsh

sábado, 8 de enero de 2011

Vuelvo a vivir, vuelvo a cantar

En la primaria no nos dejaban cantar en las fiestas patrias hasta llegar a quinto grado. Yo no veía la hora de poder cantar el Himno a Sarmiento y Yerga el Ande su cumbre más alta, y amaba la clase de música.
Cuando entré al glorioso Normal 4 de Caballito, morí de felicidad: tenían un coro "en serio". Me probé la voz en cuanto pude y canté en todos los coros organizados por el colegio (incluido el "coro de misa", a pesar de ser una agnóstica precoz). Debo a la música buena parte de mi relativo éxito académico, ya que los ensayos eran en hora de clase y mis frecuentes ausencias me libraban de pasar al frente cuando me llamaban.
Mi intención era seguir cantando, así que al terminar el colegio empecé a tomar clases de verdad. Pero la vida en Filo era demasiado absorbente y divertida, y las clases quedaron en el olvido muy pronto. Un par de años después, me probé para el coro de Filo, y descubrí que mi voz tenía problemas técnicos.
Salto a 1989, vuelvo a tomar clases: desastre. Durante cuatro años, arranqué y dejé por lo menos cinco veces, desesperada por no poder resolver los hiper básicos problemas de emisión.
En 1996 salí del Colón después de ver "La Flauta Mágica" y me puse a llorar en el 39: si no cantaba me moría. Vuelta a empezar, esta vez en el Coro de la UBA, donde el maravilloso Oscar Castro consiguió resolver mis problemas y hacerme cantar Bach. Y misteriosamente, se me acomodó la voz y se me acomodó la vida.
1998, se enferma mi vieja, mi vida personal es un quilombo, largo todo. Durante doce años el canto queda olvidado.
Hasta el 29 de diciembre de 2010, donde tomo otra vez una primera clase.
Me encanta la profe, hasta que discutiendo repertorio de clase, primero me propone las horrendas canciones italianas para principiantes. Ya las canté, y las detesto. Contraoferto Bach: no, muy difícil. Ugh. Profesora pregunta: te gusta la comedia musical? Siiiii, contesto, pensando en My Fair Lady y los grandes clásicos. Pero la profesora estaba pensando en Cibrián-Mahler: NO. No, no y no.
Se hace la luz en mi cabeza: Renacimiento inglés? La profe se entusiasma, y me ofrece acompañarme con laúd. CON LAÚD. Voy a cantar con acompañamiento de laúd. Y yo que pensé que a esta edad ya no me iba a pasar nada maravilloso. No puedo creer mi buena suerte.
Acá va una canción de John Dowland, para que entiendan mi felicidad:

http://http://www.youtube.com/watch?v=tholg9yNERw

jueves, 6 de enero de 2011

Más conjuntitos

Aquí más muestras del pichuleo creativo:

Vestido de Juan Pérez, $ 15


Blazer de Laura Ashley en Juan Pérez, $ 100;
vestido Mercado Libre, $ 1;
zapatos Juan Pérez, $ 120;
cartera Juan Pérez, $ 30

Vestido de Arco Iris, $ 50;
cartera Awada de Mercado Libre, $ 40


Cartera y zapatos de Mercado Libre, $ 50 cada cosa


Vestido de Juan Pérez, $ 20;
blazer bordado de Rivadavia al 1900, $ 20