Hace como veinte años, me corté el pelo cortito (lo hice varias veces a lo largo de mi vida, una vez directamente con la maquinita tipo colimba) y un amado que tenía entonces protestó:
- Me siento como si me estuviera acostando con Diego Frenkel.
Bueno, he vuelto a las andadas:

La foto la sacó mi sobrino de cuatro años. Me agarró la cámara, apretó botoncitos cuya existencia ignoro, y declaró:
- La poní sin colores, tía.
Este mundo se está volviendo muy raro si los chicos aprenden a manipular una cámara digital antes que las conjugaciones verbales.
4 comentarios:
Hace más de cuarenta años que soy chico.
Ahora entiendo por qué las conjugaciones verbales me siguen siendo más esquivas que los botones de una cámara.
Y eso que Frenkel tiene bigote. Qué bien saliste en la foto.
Es que mi sobrino es un gran fotógrafo.
"La poní sin colores", me muero muerta, como dice una compañera de feria.
Ud piense en diosas como Juana de Arco y no dé bola.
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